Nota realizada por Andrea Perez de Regenera en Clarín

 

Recuperar el equilibrio

EL DIVAN COACHINGLas presiones para ser exitoso producen desequilibrio y desgaste emocional. Cómo recuperar la calma perdida.

 

La actualidad impone ritmos cada vez más rápidos. Las organizaciones requieren ejecutivos que reaccionen a la misma velocidad, con mayor creatividad, capacidad de resiliencia y propuestas de innovación.Estamos sumidos en una sociedad que exige estar al día. La gran cantidad de información que manejamos, los cambios tecnológicos, las redes sociales, la competitividad, el complejo mundo de actividades que nos rodea, todo nos convoca a la acción.

En medio del movimiento exterior, hay un fuerte llamado interno a responder a estas demandas sociales para alcanzar el éxito, el reconocimiento y el lugar de privilegio que la sociedad reconoce como el estatus a obtener.

exigencias y costos
Los profesionales reciben cada vez más exigencias para ser exitosos, competitivos y demostrar flexibilidad frente a los cambios de rumbo que parecen ser necesarios para mantenerse en la cresta de la ola.

 

Sin embargo todo tienen un costo: la hiperactividad y la falta de equilibrio interno producen estrés, desgaste y desequilibrio emocional. Los períodos de descanso no son suficientes, ya que el movimiento es permanente.

Vivimos cuestionando lo que hicimos ayer y planificando la semana próxima. Nos olvidamos de que somos humanos y que tanto las organizaciones como nosotros, las personas, tenemos ciclos que debemos respetar y honrar. Pareciera que no hay realmente tiempo de parar, ni de reflexionar.

accion, no reaccion
Lo que no sabemos es que el máximo rendimiento requiere desaceleración mental. Accionar, no reaccionar.

 

Esto sólo se logra incorporando conocimientos sobre el mundo interior para alcanzar el equilibrio justo y, aunque no se crea, dejando de pensar; por lo menos de la forma en la que estamos acostumbrados a hacerlo.

Esto quiere decir: menos preocupaciones, menos juicios, menos expectativas, menos cálculo, menos nervios, menos distracciones, menos quejas, menos enfrentamientos.

Sólo la mente calma puede dar una respuesta asertiva a cualquier situación que se presente. Recuperar el equilibrio requiere un cambio de hábitos y hasta de paradigma; y sobre todo, volver a encontrarse a uno mismo.

desarrollo gerencial
Acá surge la pregunta: ¿esto cómo se hace? Los programas de desarrollo gerencial proveen ese espacio de reflexión sobre los temas en los que nunca se piensa.

 

Estos programas aportan mayor conciencia y apertura para establecer una mejor relación con uno mismo. Así, cambia el modo en que las personas se relacionan con el entorno, las situaciones y los otros que los rodean.

Esto significa trabajar sobre uno mismo, aprovechar lo aprendido, hacer autodiagnósticos y reflexionar sobre conceptos como los siguientes: ¿Qué favorece el máximo de-sempeño personal y colectivo? ¿Qué influye en la generación de ambientes laborales nutricios? ¿Qué forma de liderazgo es la que ayuda a una persona a dar lo mejor de sí? ¿Cuál es la importancia de la motivación, en cualquier nivel de la organización?

El desarrollo organizacional requiere una vuelta más para generar espacios donde líderes y equipos encuentren el clima laboral que favorezca su máximo desempeño.

recursos
Algunas empresas ya han comenzado a plantearse la importancia de este cambio de paradigma, así como el costo de la falta de equilibrio entre los líderes que la componen.

La pieza fundamental de las organizaciones son las personas: el recurso que más se explota y, en muchos casos, el que menos se cuida.

No se trata sólo de adquirir habilidades para manejar determinadas tareas, situaciones o, incluso, personas; se trata también de ayudar a los sujetos a desarrollarse, a expandir su conciencia, a aprender de sus errores, a valorar los esfuerzos y a evolucionar.

Se desarrollarán así habilidades interiores, sin las cuales el alto rendimiento es imposible.

 

 

 

 

 

 

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