Neurociencia de la confianza

Se escucha habitualmente Gerentes o Directores que exigen capacitaciones o Coaching, descreyendo de las personas con quienes trabajan.

Lo que tienen delante de sus ojos es un ser humano en función de lo que el jefe espera. Pero si la creencia inicial de su superior es afirmar sus incapacidades, no le brinda motivaciones, ni le muestra confianza, las posibilidades que el colaborador entrega, serán las mismas que recibe. Si un jefe cree que lo hará mal, ese será el resultado.

Cuando el cerebro se obsesiona con algo, lo busca permanentemente. Veamos como funciona.

Caso de análisis

Tengo un Gerente que tiene un recurso desarrollado con 10 años de experiencia. Persona que a mi criterio, creció exponencialmente en los últimos años. 

Su diagnóstico de ¨Marisa¨ es el siguiente:  solo piensa que ¨su gente¨ es vaga, no tiene ganas, no quiere salir a la cancha, y ya está en edad de ser madre.  Su solución fue contratar un Coach para que la ayude, aunque en algún tiempo la quiere sacar.

¿Qué puede provocar que un Jefe tenga este diagnóstico en su cabeza? ¿Ustedes qué opinan?  ¿Qué harían?

Estamos en una época en la cual la relación jefe-colaborador, es la clave del éxito de cualquier empresa. Las personas ya no se dejan manipular como hace un par de décadas. El liderazgo autoritario está perdiendo terreno. La imposición y la incongruencia, se paga perdiendo recursos talentosos y por supuesto, mucho dinero.

La Neurociencia trajo aportes muy importantes a la gestión de las personas. He visto cambios maravillosos, en personas y equipos de las que no se esperaba nada, solo practicando los resultados de sus investigaciones.

En este caso les traigo la Neurociencia de la Confianza.

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Funciona así, si le decimos a una persona que sus resultados son muy malos (aunque sean muy buenos), las personas bajan su performance en muy poco tiempo. Se comprobó que cuando se alienta y se les dice a las personas que son muy buenas en lo que hacen, aunque realmente no lo sean, el cerebro hace las correcciones necesarias para mejorar en ese aspecto.

Esto se produce en el cerebro seamos o no, conscientes de ello. Los líderes de este siglo tienen la gran responsabilidad de saber, que cada comentario, cada gesto, cada actitud que se tiene hacia los colaboradores; el cerebro está atento para modificar la conducta a esa expectativa. Si crees que pueden, estás en lo cierto; si crees que no, también lo estás.

Cuando entreno personas o equipos, comienzo diciendo que estoy absolutamente convencida que podrán aprender, y hacer lo que se espera de ellos. Lo digo porque realmente lo creo.

Cuando alguien cree en ellas y las motivan, las personas empiezan a creer en si mismas y empiezan a tener pensamientos distintos. Es un proceso de transformación que empieza en el cerebro, y termina impactando en su conducta.

En una organización es tan importante, el hacer una buena selección para el puesto de trabajo, como saber trabajar con los diversos talentos que se tiene. Todos tenemos talentos especiales que nos hacen únicos, solo hace falta que alguien confíe en nosotros y así poder sacar todo nuestro potencial.

La Neurociencia de la confianza funciona con simples pasos que podemos seguir:

  1. Pensar que las personas pueden hacer su trabajo correctamente.
  2. Decirles que confiamos plenamente en sus capacidades.
  3. Ofrecernos de recurso para ayudarlos.
  4. Apoyarlos aunque cometan errores. El error es fundamental en el proceso de aprendizaje.
  5. Ayudarles  a entender los efectos del pensamiento negativo.
  6. Hacer refuerzos positivos alentándolos a superar sus dificultades.
  7. Mostrar que estamos atentos a sus avances.
  8. Felicitar… Tanto por los intentos de superación, como por los buenos resultados
  9. Acompañar a cada persona en su desarrollo personal y profesional, mostrando e iluminando el camino por el transita.

Estos pasos  los seguimos naturalmente, cuando creemos en las capacidades de las personas. Lo que no nos damos cuenta es que nuestras creencias, determinan los resultados. Debemos fomentar un liderazgo positivo y exactamente enfocado.

Las organizaciones modernas no pueden perder de vista, que si bien no todas las personas encajan en todas las organizaciones, en el tiempo que comparten, pueden influir enormemente en su desarrollo, obteniendo a cambio el aporte de su talento único.

En mi carrera no me he cruzado con malas personas, solo con personas que tienen malas actitudes, en respuesta a una situación que les causa dolor.

¡Creer en las personas, es crear SIEMPRE la posibilidad de que sean mejores!

 

 

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