Un aporte fundamental para entender el impacto del Ambiente Laboral, en las personas y en su desempeño.

Lic. Andrea Pérez

Neurosicoentrenador

Es común ver en las organizaciones y en el Management, falta de autocrítica y capacidad para asumir la propia responsabilidad como parte de los factores que determinan una situación.

Por supuesto que hay excepciones, pero en general es más fácil identificar factores externos como fallas en otras personas, sectores, procesos deficientes, malas decisiones, etc.;  antes que el cuestionamiento de la propia intervención o no en la situación  que se está evaluando.

Esto ocurre  porque estamos educados para conocer y manejar el mundo externo, y no para reconocer y entender, como ese mundo externo nos afecta y nos hace actuar en consecuencia.

El  aporte de la Neurosicoeducación me parece fundamental, ya que trae la consigna pendiente de incorporar el mundo interior como parte del Desarrollo Humano, para la formación y modificación de la conducta.

Lo considero fundamental ya que nuestra ¨Unidad Cuerpo Cerebro Mente y Medio Ambiente¨  está íntegramente relacionada e interactuando permanentemente.

En el siglo XXI y con el aporte de la Neurociencia, vemos que el hombre está más determinado por su medio ambiente que por sus genes para crecer, aprender, desarrollarse y trascender.

Por esta razón, es importante incluir estos nuevos conocimientos a los ya trabajados en las organizaciones, para comprender qué favorece u obstaculiza el desempeño de una persona, y la importancia de modificar o evitar los contextos nocivos.

ID-100162904Ahora sabemos que toda información que ingresa en nuestro cerebro, es evaluada primero por el centro emocional, quien decide si la situación es pro o contra supervivencia. En el caso que la  información ingresada sea evaluada ¨contra supervivencia¨, se activará nuestro mecanismo defensivo; y la información no llegará a las áreas altas del cerebro y lóbulos prefrontales, que son los encargados de las funciones cognitivas y ejecutivas.  Entre estas funciones están, ni mas ni menos que el lenguaje, la percepción, la atención selectiva, la concentración, la memoria de trabajo; y por si esto fuera poco, también la capacidad de coordinar tareas, cambiar de estrategia, predecir las consecuencias, seleccionar apropiadamente y controlar la impulsividad entre otras

Claramente todo lo que se espera del desempeño de una persona se ve afectado, si el ambiente laboral no brinda las condiciones propicias. Los ambientes hostiles generan autoprotección y defensa, pero de ninguna manera respuestas racionales, adecuadas  y controladas.

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Mas allá que se entienda el valor del modelo, todavía hay muchas empresas que mantienen liderazgos muy directivos y culturas de control y presión. Si las personas se sienten intimidadas, frustradas, incapaces, menospreciadas, inadecuadas o culpables, nunca darán lo mejor de sí, no porque no quieran; sino porque que definitivamente no estarán en condiciones psicofísicas de hacerlo.

Creo que llego la hora de la autoevaluación y de implementar un modelo corporativo y de liderazgo que acompañe el desarrollo de los recursos, para que desplieguen su máximo potencial de innovación y creatividad.  Estos no son talentos de unas pocas personas, son el resultado de un conjunto de factores que favorece que las personas los puedan desplegar.

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